El viento azotó de frente el ventanal abierto de la habitación callada, Las sábanas de seda doradas, caían sobre el cuerpo tibio y desnudo de Valeria que apenas susurraba el manjar nocturno de caricias y suspiros enlazados con las manos fuertes de su amado, de brazos sólidos y finos vellos del color de la noche, masculinos y suntuosos hasta anidar en su pecho de varón desnudo…reposo de silencios en el lecho…después de cabalgar con prisa las colinas erguidas de Valeria… el canto de las hadas de la noche arrullaban sus sentidos, en ese manantial de sentimientos que cae de la espalda hasta los sueños y brota en un racimo de violetas que se enreda entre los muslos de Valeria y tiene ese color de las gardenias…que afloran en los valles de su historia y gimen en las noches bajo el néctar de la luna que se escurre en sus corolas y pistilos, ansiosos de esperar la aurora!
Los ojos de Martín se posan en Valeria…con ese cúmulo de sentimientos que destaja y se cuela en las fisuras adheridas a la piel que encanelada se mezcla entre los cuerpos mojados y sedientos de su alma…la luna canta una dulce serenata y la noche aprieta lenta…el paso de las horas entre estrellas…y tiemblan sus cimientos, tanto, como los silencios!
Eileen

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