Y encendí mis ojos, con su canto
así cuando sonríe con su rostro,
tan llano y del color del alma
me perdí en sus laderas frescas
como hojas que caen de la ciénaga
y reverdecen tanto
desperté desnuda en sus comarcas
y abrazada a los umbrales abiertos
de su cuerpo
y bebí con sed de fuego de esa boca
murmullo de ternuras…
que me toca, me habla, me añora!
Eileen

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