En el sigilo te contemplo como un sombra dorada, de esos otoños nuestros que partieron con el viento, después de recoger inviernos con los ojos anegados de una lágrima, que en silencio se estrelló con tu recuerdo y se escurrió en mi rostro opaco y herido por el tiempo…memoria de tu cuerpo en mis pupilas, y aún siguen tus pasos estos pies descalzos y el sabor amargo, que bebo con los labios rojos, de grana, de piedra y desatino…paladar sellado por tu ausencia y tu delirio…caminos perdidos...tus huertos y mis campos!
Eileen

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Que la palabra escrita...se grabe en tu pecho...y tu recuerdo en mi memoria...