Y continúa la faena interminable del bordado
con sus manos ásperas, ajadas y pecosas
Las ancianas y sus blancas cabelleras
de perlas y encajes enredados
tratando de contar las horas que pasan
que vuelven y que olvidan…
Y ese repetido tintineo del reloj de bronce
que lleva más tiempo en la pared
del que alguien ha notado o recordado
…y todavía marca el tiempo
Como sus dedos, marcando el punto
la cruceta y el bordado,
como queriendo apresurar la tarde
para la siesta que reposa sobre sienes,
en el ancianato que duerme al pie de la colina
donde los sauces crecen lejos del pueblo
del amor y la familia!
Eileen

Eileen, bella imagen poética, me has recordado a mi abuelita paterna. Gracias, una oración para ella.
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