Arrojo mi cántaro de sonrisas a las planicies de tu rostro suave, cálido, y sonrosado como un manzano que anhelo morder con mis labios, sintiendo el paladar bendito en la dulzura de tus mieles frescas…tu boca…
Paraíso de manjares que se agitan en la mía…oscilantes…como péndulos de caricias sostenidas en la tarde, que muere en el ocaso de tus ojos añejados por la aurora que te ha visto amanecer callado, tantas veces pegado a mi costado, desnudo, silente y dorado…
Como ese rayo de luz que quema apenas la arena que se mezcla con la espuma de tus mares, anclados en las playas de mi vientre, que tiemblan como el viento cuando sube la marea y tu cuerpo se enreda en el gemido…que suave, se escapa de mi pecho!
Eileen

!!Bravo Eileen¡¡
ResponderEliminarEs la dosis exacta de erotismo de buen gusto con aderezo poético.