Y se escuchó el grito por la esclavitud
del alma de muchos
el dinero que todo lo compra,
hasta los valores más internos
que de haber sido arraigados,
jamás habrían sido vendidos
pero nos duele todo,
el rostro, los ojos, la noche,
la vida, la luna, LA TIERRA
que gime sangre y llora muescas,
de tanto masticar entrañas podridas
y perderse en los terribles laberintos
de los sueños...de esos...
que dejamos enredados en la cama
o en la ciudad del otro,
en el tapanco que cerrado, se llenó de polvo
y ni el viento se lleva los lamentos
aquellos que logran escapar por la ventana,
con ese olor a azufre,
cuando el hombre en su maldad maldice
ante el seco manantial de su bondad!
Eileen

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