Caminé en tus campos tibios –azucena- y bebí de tus corolas encendidas bajo el vientre perlado de tus sueños, cuando el cuerpo en su gemir de estrella se posó en mi pecho y erguido y desnudo de silencios…se acunó en mis ojos…luceros de cimientos y destellos, donde el alma en su fervor te mira y se hace un eco al despertar la tarde en ese ocaso de tu rostro bello…que yo adoro!
Eileen

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Que la palabra escrita...se grabe en tu pecho...y tu recuerdo en mi memoria...